No. 464, Contracorrientes, diez años de aparición

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FUNDADORES: Gonzalo Márquez Cristo y Amparo Osorio. DIRECTORA: Amparo Osorio. COMITÉ EDITORIAL: Iván Beltrán Castillo, Fabio Jurado Valencia, Carlos Fajardo. CONFABULADORES: Fernando Maldonado, Gabriel Arturo Castro, Guillermo Bustamante Zamudio, Fabio Martínez,  Javier Osuna, Sergio Gama, Mauricio Díaz. EN EL EXTERIOR: Alfredo Fressia (Brasil); Armando Rodríguez Ballesteros, Osvaldo Sauma (Costa Rica). Antonio Correa, Iván Oñate (Ecuador); Rodolfo Häsler (España); Luis Rafael Gálvez, Martha Cecilia Rivera (Estados Unidos); Jorge Torres, Jorge Nájar, Efer Arocha (Francia); Marta L. Canfield, Gabriel Impaglione (Italia); Marco Antonio Campos, José Ángel Leyva (México); Renato Sandoval (Perú); Luis Bravo (Uruguay); Luis Alejandro Contreras, Benito Mieses, Adalber Salas (Venezuela);
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CONTRACORRIENTES- DIEZ AÑOS DE APARICIÓN



Acaba de cumplir Diez años en la escena literaria, el generoso blog de Contracorrientes, que desde Caracas llega puntualmente todas las semanas. Con-fabulación saluda a su creador: Poeta Luis Alejandro Contreras y celebra la continuidad de este proyecto, que pese a las adversidades de la hermana república de Venezuela, persiste en su difusión cultural. Transcribimos a continuación una de las primeras notas aparecidas en su fundación.


Por: Luis Alejandro Contreras


Caro lector: no he pretendido, en modo alguno, “ejercer” aquí una variante de crítica intelectual ni, mucho menos, una rara especie de exégesis poética. Son apenas cinco o seis imágenes obsesivas que se repiten incesantemente, cambiando el color y corte de sus trajes. No es un libro de hallazgos, en el sentido de superación personal, tan en boga en nuestros días; si -hoy por hoy- todavía puede tener algún valor la palabra de un hombre, la confesión, la declaración sincera, puedo decirte que esta colecta de dicciones y contradicciones no ha tenido, en su gestación y orquestación, ninguna intencionalidad dirigida. Si ha de tener alguna, quizás sea la de cierto culto maniático por la poda de las ideas, lo que se traduce en una poda de las palabras (siempre me he encontrado incómodo entre jardines edulcoradamente adornados, me siento como un perfecto farsante). El azar se roba el papel del más terrible seductor; así que siento más bien a este libro, como una reunión -acaso un diálogo- de sorprendimientos (espero sea dispensado por el trance de tener que apelar a palabra inexistente, mas no lo puedo expresar de otra manera); sorprendimiento de la imagen subrepticia, la idea que se impone a fogonazos; sorprendimiento del sueño en la vigilia y de la imago que sale a flote engarzada entre las redes del sueño. Sorprendimiento de un lenguaje que quiere crecer a su capricho, a pesar de unas bien afiladas tijeras. Obviamente, hay en él algo de pensamiento -perogrulladas, tal vez, acaso haya que volver a ellas- pero, ni lo guardo bajo custodia ni lo creo de mi exclusividad, por fortuna. Si tuviera que decir algo, en mi descargo, para complacer o soliviantar el ánimo de los practicantes de la crítica con lupa, los cazadores de analogías, les diría -a riesgo de parecer altaneramente afirmativo- que tengo la certeza de la existencia de coordenadas, correspondencias del espíritu y del pensamiento en la memoria y el olvido; correspondencias del sentido, es decir, del pensamiento vivido, vibrado y de la vida padecida en el alma; correspondencias del instinto bruto, sabiamente animal y del humano sentimiento. Sostengo que tales correspondencias no podrán nunca obedecer a un acto de voluntad individual y que, además, no puede uno decidir alistarse en tales o cuales coordenadas. Se nace siendo instrumento y aunque somos, también, melodía, ni somos el solista, ni el director del coro. Tampoco pongo en duda la existencia de la voz que nos habla quedamente desde el otro lado del frágil espejo que somos; la voz cuyo influjo Robert Graves atribuyó a una Diosa Blanca. Acaso, de este libro, mía sea tan sólo la letra. Pero ya basta. Más no te puedo apuntar, porque ello sería transgredir lo azaroso de su decir.



POEMAS DE CARLOS CIRO*





para quien ya dio
el paso que daré
para quien toma
mi mano en sus pasos
para quien transita en mí
y es mi latido




aurora
inoportuna luz
contra los párpados
acaso también el día
tambaleante
se rehuse
con las manos clavadas
en la almohada del sueño
mientras crecen
sus cabellos de luz
acaso también el día
se sepa un insecto
arrebatado por su propia mano
a los brazos de la noche
y se desplome impotente
sobre la vida indefensa
henchida de presagios
y de sombras

en el sueño
un río de piedra
me conducía al mar
no soy ya
quien fui entonces
y
ahora
todo es antes
y anhelo
glacial quietud
oscuridad
espuma de ola en playa de basalto
media vida
desatando este nudo
para volver a soñarlo


al amanecer
algo ardía
un trozo de sombra
al interior del papel
alguien en mí
quiso verte descalza
atravesando la hoja
naciendo de la hoja
en la desnudez más perfecta
algo ardía
al amanecer
acaso alguien
entre las cenizas
acudiría



corpórea toda ausencia
la tibieza del silencio
en la esquina de la luz
donde no habitas
es mi patria
la oquedad de tu palabra
buscando un resquicio de aire
en el umbral del sueño
la fría transparencia
de una lágrima
bajo el fuego sosegado
del párpado febril
cruzo tu sombra
y soy yo quien me extingo


confío mi aliento
a esta copa
diciendo en ella
la palabra nube
no sé si pierdo la nube
o pierdo el aire
pero la voz
se aleja



* (Medellín, 1974) es traductor literario y escribe poesía y ensayo. Ha traducido al español y al inglés autores de lenguas portuguesa, inglesa, francesa, alemana, italiana e inglesa. Por más de veinte años ha estudiado y traducido obras de Fernando Pessoa para diversos espacios virtuales bajo el nombre de “Pessoas de Pessoa” desde 1996. Su compilación y traducción "Yo soy una antología –poemas selectos–" de Fernando Pessoa, fue publicada por la Editorial Universidad de Antioquia en 2014. Traduce al poeta y novelista portugués Valter Hugo Mãe para Tragaluz Editores. De su escritura, las series: 'Piedras' (2001), 'Episodios' (2009), 'des-hojas' (2013) y 'tránsitos' (2016), han figurado en algunas revistas literarias y en ediciones de limitado tiraje, en blogs literarios (incluído su blog 'Errancias de sombra') y en redes sociales; y algunos de sus ensayos han sido publicados como estudios introductorios, prólogos y como parte de volúmenes colectivos. Con la Corporación Cultural La Bisagra ofrece y orienta talleres literarios y clubes de lectura y edita La Bisagra. Revista de creación poética.


POEMAS DE LUZ HELENA CORDERO*




Tomados de la antología “Azul Casi Púrpura” (2017), que acaba de comenzar a circular con prólogo de Carlos Fajardo Fajardo, libro que reúne la voz de cinco poetas colombianas: Patricia Suárez, Orietta Lozano, Amparo Osorio, Luz Helena Cordero y Eugenia Sánchez Nieto

SER PIEDRA

Piedra soy.
En piedra me conjugo, me solazo, me habito, me trituro,
me quiebro, me decanto, me vierto, me acongojo.
Soy la que no teme al rayo, al cuchillo, al grito.
La negación del viento y sus caballos,
la envidia de la hoja,
la tentación del agua, su juguete.
El ejemplo que ofende,
la fría certidumbre,
el cuerpo donde fracasa la muerte.
Soy la casa que te sobrevive,
el barro que pisaste,
la pesadilla y su recuerdo,
el río detenido,
la hora que atraviesas, temeroso,
lo que callas y te pesa en el estómago,
el punto de quiebre de la flor,
el canto mudo de la tierra,
el enigma, la ruina, la amenaza.
Soy la forma que ofende al círculo,
la agonía de la línea,
el borde que lastima y crece en el dolor,
la pedante, la que vence las uñas de la fiera,
la incorrupta, la que luce su corazón de yeso
por el que claman los dolientes y sus sombras.
No me afano en ser piedra
y soy piedra por todos los costados.
Solo la belleza me fragmenta.
PARA ARMAR UNA MUÑECA ROTA


Tengo tu mano grácil, quizá con muchas aristas
que se dirían huesos afilados para rasgar la noche.
Tengo tus brazos de ángulos imprevistos,
esquinas sorpresivas o caprichos del duende
que quiso para ti otra forma del abrazo.
Tengo tus piernas rotas y zurcidas por el arte de Gepetto,
tus piernas talladas que se esconden bajo la mesa
y se duelen de tu desaire cuando estás a punto
de arrancarlas con un grito.
Ellas que fueron esculpidas para desafiar las mareas.
Tengo tus pies extraviados en algún rebujo de la cama,
mirando cada uno hacia rincones opuestos
por temor a encontrarse con tus ojos.
Tengo tus ojos cerrados, perdidos en la nube del recuerdo,
hechos de una negrura infatigable,
mecanismo perfecto que lo penetra todo.
Tengo tu boca que sonríe, roja forma del lenguaje,
hecha para devorar y construir el mundo.
Tengo tu piel esmaltada, jardín de olores y vestigios.
¿Cómo armar esta muñeca descuadernada
que sueña ser una grácil princesa de aserrín?
Tengo por fin tu cabeza rellena de nubarrones
y sólo puedo poner en ella el soplo del ángel
que te quiso única e idéntica a ti misma,
muñeca barroca y oblicua como las raíces o los frutos.
Muñeca rota,
yo te armaría de nuevo
con la fuerza y el alma de los árboles.

                                                                       Para Martha Viviana
SAMUEL
Tenía las manos cubiertas de señales, matizadas de tiempo,
las manos justas para acariciar palomas y acomodarse el sombrero.
Todo en su piel era un mapa de sucesos.
Alto y delgado, en la espalda tenía la curva exacta
para acomodar el costal, la casa
y la memoria, justo lo que más le pesaba.
Samuel olía a leña, a campo,
sus alpargatas hablaban de veredas, de agobio.
Fue un niño medroso, con los ojos enormes del espanto.
Sin otra razón para crecer,
se vio forzado a habitar su estatura.
Más allá del humo, del machete,
de la historia que engullía sin dientes,
de sus labios salían coplas, cándidas retahílas.
Nunca dejó oír una queja, excepto en las pesadillas
en las que volvían la madre, el fuego, sus manos mínimas.
Samuel fue a vivir a nuestra casa
y con él llegaron la tierra, la cuajada,
la historia de un país desconocido.
Era un enigma errando entre los carros,
desatinado como un cisne en la avenida,
héroe y víctima de la adversidad.
La historia no se ocupa de personas así, fundamentales,
sin ellas no es posible atar los cabos,
templar las cuerdas de la voz.
Nunca supo trazar una letra
pero hoy habita estas palabras.
ELEGÍA A DOS VOCES


No es verdad que extraviaras el camino,
solo cabía girar sobre tus propios pasos
en un desierto espeso.
Ella – la poesía – al menos fue tu sombra.
Enrique Lihn


No es verdad que extraviaras el camino.
No es cierto que fueras al mercado.
Solo cabía girar sobre tus propios pasos,
sobre las ruedas del auto que se había vuelto tu armazón,
tu crecido cuerpo de latas, menos resistente que tus huesos.
Sólo giraste el timón hacia un final de silencio cerrado, inconcluso,
en busca del lugar que se extravió para siempre en tu prisa.
Buscabas el resplandor azul que detuvo tus manos,
la última palabra congelada, hueca en su sueño de campana.
No es verdad que fueras al hospital.
Solo regresabas al centro de ti mismo,
ibas hacia el final del sueño
y no llevabas los zapatos atados a la tierra.
Para qué habrían de servir en la desnudez de un tiempo inexistente,
roto de ti y por ti,
libre ya la ola para desanudar las horas cautivas.
No es verdad que fueras a parte alguna.
Venías hacia aquí, al encuentro de este vacío, de este desierto espeso,
en busca de otro cuerpo menos atormentado, más liviano de cargar.
Paraste a la hora convenida, en el lugar tantas veces repasado
como el viejo capítulo de la misma novela que recitabas de memoria,
aunque nunca la escribieras.
Ibas hacia el mar, hacia el nudo ciego de las mareas,
al nacimiento del misterio.
Y llegaste a tiempo para vestir un silencio fragmentado
que solo puede hilar la poesía.
No es cierto que fueras al mercado porque tu hambre, porque tu sed,
por la desolación de las vísceras.
No es cierto que extraviaras el camino.
Llegaste aquí. Al encuentro de estas palabras.
Ella – la poesía – al menos fue tu sombra.

Para Antonio Conte, in memoriam

* (Bucaramanga, 1961) Psicóloga, Magistra en Literatura. Su obra incluye poesía, narrativa y ensayos literarios. Libros publicados: Postal de la memoria (antología personal). Ibagué: Caza de Libros, 2010; Por arte de palabras. Bogotá: Universidad Externado de Colombia, 2009; Cielo ausente. Ediciones Sociedad de la Imaginación, Bogotá, 2001; El puente está quebrado. (Relatos). Editorial Magisterio, Bogotá, 1998; Canción para matar el miedo. (Cuentos). Editorial Magisterio, Bogotá, 1997; Óyeme con los ojos. Verdehalago, Ciudad de México, 1996 y Editorial Trilce, Bogotá, 1996. Algunos de sus poemas se han traducido al inglés, al portugués y al alemán. Incluida en diversas antologías colombianas y de América Latina.


El martes 15 de agosto Trilce en La Galería tendrá la presentación de los escritores Pedro Badrán y Carlos Alberto Martínez. 7:00 p.m.





METAPHYSICA


Estudia tu esencia. Como el firmamento
 girará tu cabeza vertiginosamente



Omar Khayyam

(Del libro: Auténtico Rubayat,
traducción del original al inglés: Omar-Ali-Shah
Traducción al español: Luis Rafael Gálvez)


CARTAS DE LOS LECTORES

CONFABULADOS QUERIDOS: He buscado por todas partes el libro de Grandes entrevistas publicados por ustedes pero en ninguna librería lo tienen. Lo podría conseguir en su Fundación?  Camilo Abella Ruíz.

R/. Desafortunadamente se encuentra agotado. Estamos considerando una nueva edición.


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AMIGOS DE CONFABULADOS: No pude ir a la presentación del libro del maestro Socarrás, muy a mi pesar, y quisiera saber dónde puedo comprarlo. Mi saludo agradecido para todos, Martha Renza

R/. Se encuentra en todas las librerías del país, pero también puedes adquirirlo en nuestra Fundación. Tel: 2495782
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APRECIADOS AMIGOS CONFABULADOS: Leer a Gabriel Arturo Castro es siempre para mí, como seguramente para muchos más, una experiencia de alta poesía. Su ensayo sobre el lenguaje poético es tan revelador como bello en la forma y el fondo. Recientemente estoy releyendo, justamente, el compendio maravilloso de sus poemas, sin duda excelentes, fundamentales en nuestra actual poética colombiana. Muchas gracias y saludos.  Pedro Arturo Estrada